Sin formulas o docealogo del actor
Este decálogo vuelto un docealogo, hecho a pedido pero no por ello a disgusto,
plantea unos puntos que considero importantes en mi trabajo como actriz y pedagógico con
los actores en formación.
No me había atrevido a escribirlos, al hacerlo me confronté con la historia propia y
ajena, tuve pesadillas, vi fantasmas, notas de trabajo interminables e ilegibles, me acordé de
renuncias, de temores, de directores y compañeros, de lugares oscuros y claros, recordé
como superar el miedo a no tener nada, a pedir mucho y a sacar oro, porque la mina es
infinita.
Reafirmo mi desconfianza en las fórmulas o recetas, por ello reto a los lectores a
múltiples decálogos, oncealogos o docealógos (lo que quieran), finalmente cada uno hace el
propio, lo divertido es confrontarse con la práctica y darse cuenta que si bien le va,
parafraseó otros listados.
1. De cara a la poética o a lo poético.
Sobre este tema, el horizonte para el actor es infinito. En un sentido, volver a la
poética, es volver a Aristóteles o a los teóricos del tema, cosa que no hace daño
jamás. Pero desde otra perspectiva, lo poético es descubrir las cualidades del
lenguaje, del detalle, de la belleza y la armonía en el propio trabajo. Cuando a la
actuación le falta algo y carece de profundidad, buscar lo poético de ese momento,
de ese autor, de esa época o del momento personal, ayuda a la profundidad de la
escena.
Indagar sobre lo poético implica paciencia, es todo un proceso de referentes y
sobretodo de hábito.
2. Leer, leer y leer.
Más allá de ser muy culto, es ampliar la imaginación y la lectura lo logra. Nos
ayuda a abrir nuestra imaginación hacia situaciones y mundos que no nos
pertenecen, amplía el lenguaje y nos enseña a abstraer para la escena. Por ejemplo,
leer sobre técnica actoral ayuda a plantear preguntas cada vez más interesantes para
las clases de actuación o para los ensayos con los grupos de trabajo, también obliga
a buscar caminos de solución actoral cuando estamos solos. Leer literatura ayuda a
comprender los universos de los personajes, los lugares, la historia, los motivos, las
circunstancias. Leer poesía amplía el alma y nos conecta con la emotividad; la
filosofía inquieta el pensamiento, nos obliga a realizar preguntas, y desde luego, leer
teatro, desde mi punto de vista, une todo lo anterior.
Por demás la lectura nos focaliza, desarrolla la atención y potencia el hábito de la
escritura.
3. Uno es lo que come.
No es suficiente con leer. Es necesario ampliar el círculo de amigos, de música, de
gustos, de hábitos, aumentar los referentes es no conformarse con la básica y
generalmente pésima información del mundo mediatizado.
Considero que la información rápida y efímera no suele ser aprovechada
correctamente. Importante reconocerse en la sociedad de la información, pero
transforma dar el paso para ampliar los referentes. ¿Cómo no leer a Tolstoi, o a
Thomas Mann o a quien se quiera?, o ¿cómo no atreverse a escuchar grandes
conciertos para llenar el alma?
4. Tocar el piano, es más que conocer una escala.
Es ampliar el diapasón interior de la personalidad. Regularmente es labor de un
actor fijarse en como es, autobservarse y enriquecerse, cultivar una personalidad
interesante, capaz de matices. Considero que esto potencia la habilidad para la
mímesis, una personalidad poco interesante, le es difícil profundizar. Conocerse,
invertir en autoconocimiento siempre es ganancia. Pasa que habitualmente se le dice
a los estudiantes que les falta vida, o “vividura” como dicen los teatristas mexicanos, pero realmente, no son experiencias lo que buscamos sino“experiencia”. Se cree que viviendo muchas cosas se actúa mejor, (no estoy tan segura) en suma, lo que se busca no es vivir, lo que desde mi punto de vista se
necesita es autoconocimiento, ese saber que da el tiempo – experiencia, bien
llevada. No es vivir por vivir, es el capital que se adquiere en la personalidad para
detonar la imaginación.
5. Nunca parar de entrenar.
Les digo a mis estudiantes que un músico instrumentista trabaja mínimo 5 horas
diarias su instrumento, nosotros podemos trabajarlas pero con poca conciencia.
Entrenar el cuerpo, la voz, la mente, la imaginación, es afinar el instrumento del
actor. Hacer de sí mismo su instrumento de trabajo es cultivarlo siempre.
6. Relajase y disfrute.
Ser actor ya es complejo, ¿para que sumarle más tenciones innecesarias a este
hecho? Generalmente las tensiones físicas vienen acompañadas de tensiones
mentales. Disfrutar incluso la dificultad, eso prepara para la vida profesional y para
el ejercicio de la misma.
7. Imaginación.
Solo la palabrita. He hecho una suerte de consenso y teóricos, directores, actores, y
demás, tales como Donellan, Stanislavsky, Strasberg, Maissner, el mismo
Grotowsky,…, coinciden en eso: IMAGINE.
8. Hasta las últimas consecuencias.
Esto hace parte de la base, si uno no quiere hacer este oficio, lo mejor es tomar
distancia y no hacerlo con rabia o a medias, se puede hacer mucho daño a si miso o
a otros. Ser actor es exigente, implica riesgo y profundizar en los límites de las
propias posibilidades de la acción. Aunque resulte a veces desconcertante, con el
tiempo se va encontrando la media. Pese a lo complejo del oficio, es enormemente
gratificante si se hace con amor y no a medias.
9. Profundizar en la raíz,
Cada uno tiene un origen, no perderlo de vista. Creo que esto es lo que comúnmente
se entiende por autenticidad, a veces le digo a mis amigos y amigas cuando me
muestran sus reel en los que hacen un esfuerzo económico y “actoral” por parecer
modelos … para que estudian tanto, si ¿su imagen la tratan como un modelo de
pasarela más? Y en la mayoría de los casos, ni siquiera se logra superar lo que un
modelo profesional hace. Lo ideal sería buscar cierta autenticidad en la imagen que
solo yo puedo dar. ¿Qué debo hacer yo para darle a conocer a directores y
productores que soy único como actor? ¿Cómo soy y que es lo que tengo que me es
propio? Parte de esto es profundizar en la raíz…orígenes, espiritualidad, familia,
raza, costumbres (aunque uno vaya y vuelva).
10. Cualquiera me puede dar trabajo.
El actor no sabe quién lo está viendo, suele pasar que de un trabajo bien hecho
resulta otra oportunidad de trabajo, incluso en la escuela. Durante la formación no
se sabe hasta donde podrán llegar los compañeros, sembrar buenas relaciones,
tranquilos y sanos comentarios, no generar disputas ni mal ambiente nunca. He
visto como vetan a amigos actores, solo por un comentario, o por una mala
disposición hacia la escena.
11. Todo lo que respira, tiene vida.
Tomarse el tiempo para respirar, aun cuando no se sepa que hacer, un actor tiene
tiempo hasta 30 segundos antes de entrar a escena. La desesperación bloquea la
respiración, la corta y con ella todo lo demás desaparece.
12. Vivir el presente.
Es que no hay opción, en la escena y en la vida, el presente es el tiempo de
cualquier camino ¿qué otra cosa es este oficio si no un verdadero camino?
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